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| El Análisis Fundamental es un método legítimo de análisis de las empresas y de la proyección del precio de las acciones; pero se basa en antecedentes contables con por lo menos seis meses de retraso. Este estilo de análisis es utilizado por los inversionistas de largo plazo. | ![]() | |||||
| La gran mayoría de los inversionistas sigue el tipo de análisis fundamental, el cual se basa en los análisis de los balances, utilidades, relación precio/utilidad, valor libro, informaciones o noticias acerca de toma de control de la empresa, fusiones, divisiones, nuevas tecnologías y productos. Pero, además, está influenciado por el dato del amigo o del corredor, dato incomprobable, pero que constituye la gran tentación de tomarlo como cierto.
El Análisis Técnico, por su parte, utiliza como única fuente de información la evolución de los precios de las acciones y los volúmenes transados. Otro factor que es considerado casi como un axioma, en este tipo de análisis, es que el mercado internaliza en forma casi instantánea las informaciones relacionadas con cada empresa, como por ejemplo fusiones, divisiones, quiebras, etc., reflejándolas en el precio casi inmediatamente, mucho antes que sean de dominio público. Muchas veces se podrá observar que, cuando se entregan noticias al público, los precios de las acciones no varían. Esto se debe al hecho de que estaban ya reflejadas en el precio. La verdadera información fundamental que causa movimientos de mercado tiene su origen en la fuente interna de la empresa, e involuntariamente otorga a los “insiders” la ventaja de conocerla y actuar en consecuencia, a pesar de los esfuerzos de la Superintendencia de Valores para controlarlos. Luego, los profesionales descubren la noticia y las grandes instituciones toman importantes posiciones en sus carteras. Finalmente, la información llega a los ingenuos inversionistas comunes y corrientes, quienes empiezan a comprar atraídos por el bullicio de la fiesta, lo que impulsa el precio aún más arriba. Los tecnicistas plantean que, aunque ellos no tengan acceso a esta información privilegiada, mediante la observación cuidadosa del comportamiento del precio se puede detectar el “perfume” del dinero astuto, y sin saber detalles mayores de los acontecimientos en particular, pueden tomar posiciones de compra, mucho antes que el público en general. El análisis técnico no intenta predecir el comportamiento del precio de las acciones, sino que sigue las evoluciones del mercado y saca sus conclusiones en consecuencia, ayudándose de indicadores estadísticos, que permitirán hacer un juicio objetivo, evitando de esta forma tomar malas decisiones emocionales. El análisis técnico, que analiza los ciclos que desarrollan las acciones, desde estar “baratas” hasta ponerse “caras”, se aplica preferentemente a plazos medianos, desde una semana hasta algunos meses, a diferencia del análisis fundamental, que se aplica a más largo plazo. La especulación a largo plazo o a mediano plazo implica terrenos fundamentalmente distintos. Las reglas del juego de esos dos campos son distintas, y las de uno de ellos no pueden ser aplicadas al otro. Cuando uno se pasa de un campo al otro, no tendrá éxito en ninguno de los dos. Cómo se concilia el Análisis Fundamental La diferencia de apreciación de la realidad de ambas corrientes hace que el juego de la Bolsa sea posible y eterno, ya que jamás existirá un consenso en el análisis del mercado bursátil. La controversia entre las dos corrientes de análisis, la fundamental y la técnica, está centrada en que no pueden ambas tener la razón al mismo tiempo. Este fenómeno podría ocurrir en espacios de tiempo muy cortos; pero, a la larga, no pueden coexistir. El autor André Kostolany describía que la lógica de la aritmética de la Bolsa es: dos más dos es igual a cinco menos uno, queriendo expresar así, que en el plazo inmediato el mercado no refleja el resultado del análisis fundamental; pero luego, al correr del tiempo, se concilia con las predicciones. Los que causan los verdaderos movimientos del mercado son los profesionales fundamentalistas, y quienes siguen esos movimientos que ellos no han causado, son los tecnicistas. El gran número de inversionistas de largo plazo que utiliza con éxito el análisis fundamental atestigua los méritos de dicho enfoque. Sin embargo, el análisis técnico también tiene un mérito considerable, aunque aún no todos los inversionistas crean en él. Por último, dentro de las mismas corrientes de fundamentalistas y tecnicistas, es común encontrar diferentes interpretaciones y conclusiones a partir del análisis de la misma información. ¡Esa es la verdadera gracia del juego! Otro hecho importante que colabora a la existencia de dos bandos de jugadores, unos comprando y otros vendiendo acciones, radica en que los inversionistas pueden, sólo en principio, definir si serán jugadores de largo plazo o de mediano plazo, pero en la práctica la mayoría cambiará su parecer en función del comportamiento del mercado y sus emociones, o en función de los imprevistos de urgencia económica que le ocurran. Esto hace que en todo momento sea posible concretar las transacciones de compra venta de acciones, independiente de la posición del precio en el ciclo. No obstante todo lo anterior, el mercado será el árbitro final, tanto para fundamentalistas como tecnicistas, e independiente de cómo percibamos las noticias o interpretemos como bullish o bearish las situaciones, el mercado se comportará exactamente como él quiera hacerlo, y no como nosotros desearíamos. |
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